viernes, 30 de abril de 2010

La crianza

Un niño debe de crecer siendo amado. Todo lo que hagamos para que su vida afectiva, su salud y felicidad sean posibles lo hará una persona más humana, más equilibrada y completa, y con mayores posibilidades de ser un adulto capaz de relacionarse y enfrentarse al mundo en que vivimos.

Los Padres y adultos que rodean el niño deben orientar y fomentar en su educación metas y valores que los deben hacer una buena persona.

UNA BUENA PERSONA

LA AUTOESTIMA

Es el amor que nos tenemos a nosotros mismos; la capacidad de saber quiénes somos y qué queremos; y la confianza que vamos desarrollando que nosotros cuando enfrentamos nuevos retos.

Para fomentarla:

Manifieste le todos sus sentimientos de amor, de ternura, de cariño.
Goce con él cuando haga bien las cosas o adquiera una nueva habilidad
Enseñe al niño cuáles son sus responsabilidades y felicítelo cuando las cumpla.
Nunca lo compare con otros niños. Hágalo con él mismo.
LA AUTONOMÍA

En la independencia que logramos alcanzar, cuando aprendemos a controlarnos a nosotros mismos, y ya no dependemos de los demás. Una persona autónoma puede pensar y elegir por sí mismas sin presiones.

Para fomentarla:

Deje que niño piense y actúe cuenta propia, que exprese sus deseos, y que se comunique de manera abierta con los demás.
Observé cuáles son sus cualidades y talentos, y traté de crear ambientes que le ayuden a desarrollarlos.
Anime al niño a asumir retos según sus capacidades, y evite expresiones despectivas que lo desmotiven a afrontarlos.
LA CREATIVIDAD

Es la capacidad que tenemos de poner a funcionar nuestra imaginación para inventar, observar, producir ideas y encontrar nuevas formas de hacer las cosas. La creatividad y la imaginación son la vida activa de la mente de un niño.

Para fomentarla:

Permita que el niño sea curioso, y que quiera saber de todo, estimule su afán de conocer, de hacer, de investigar.
De que el niño sea fantasioso, que le dé rienda suelta a su imaginación y a su capacidad de soñar despierto.
Sorprende al niño con nuevas ideas que lo pongan a pensar, y muéstrele otras formas de hacer y de ver las cosas.
Permita que el niño sienta que puede ser distinto a los demás, y fomente su manera particular de pensar e imaginar.
LA SOLIDARIDAD

Es la capacidad que tenemos de sentir las necesidades de otro ser humano, y de ponernos en su situación para poder ayudarlo. La solidaridad nos impulsa a entender y ayudar a los otros.

Para fomentarla:

Sea solidario con el niño y con sus familiares y vecinos. El ejemplo que usted le dé es el mejor modelo que él puede imitar en el trato con los demás.
Fomente los juegos donde el niño participe con otras personas.
Fomente las amistades del niño, sus afectos y su capacidad de realizar actos solidarios.
LA FELICIDAD

Es el estado emocional que sentimos cuando estamos contentos y satisfechos con lo que hacemos.

Para fomentarla:

Deje que el niño sea un niño, déjelo jugar y ser él mismo.
Cree a su alrededor un ambiente de alegría y de bienestar.
Permita que cada día sea una oportunidad para todos de estar contentos en casa, en un ambiente tranquilo y afectivo.
Motive al niño a que aprenda a disfrutar con las cosas simples.
LA SALUD

Es el bienestar que sentimos en nuestra mente y en nuestro cuerpo, y la capacidad que tenemos de mantenernos sanos y de evitar la enfermedad.

Para fomentarla:

Alimente de manera saludable y nutritiva al niño.
Procure que en su casa circule el aire puro, que suelo esté limpio, que beba agua potable y que se realice el aseo personal diario.
Enseñe al niño hábitos saludables de alimentación.
Evite riesgos de enfermedades y accidentes.
Detecte y trate oportunamente las enfermedades.
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