lunes, 7 de septiembre de 2009

¿HASTA CUÁNDO? Por María T. Toste Arana

¿HASTA CUÁNDO?



El pasado viernes, 7 de agosto en la noche falleció Carlos Colón, compañero Superintendente del Distrito Escolar de Salinas. Murió con las “botas puestas”, pero también con mucha indignación. Carlos murió en medio de una vigilia frente a La Fortaleza, de los superintendentes, superintendentes auxiliares y supervisores “destacados administrativamente para ejercer las funciones de las plazas vacantes de directores de escuelas”.

Carlos Colón nos dejó; no sin antes, denunciar todas las acciones que estamos siendo objeto, aquellos que amamos lo que hacemos y trabajamos en beneficio de la educación de nuestros niños, con compromiso y responsabilidad.


Esta manifestación no es producto de sentirnos apocados por ser directores; no es que “se nos haya quitado el supuesto poder”, mucho menos que nos arrope el sentimiento de “mandar”… Es producto de recibir la continua falta de respeto profesional, la imposición, la burla, procesos a la trágala; haciendo creer a la sociedad que hemos incumplido con nuestras responsabilidades; que faltamos a nuestro compromiso con la educación; que no nos interesa el bienestar de nuestras comunidades escolares… y mucho menos, las razones dadas de que existen muchas plazas vacantes de directores, ya que siempre, nosotros los superintendentes, aún sin personal y sin ser nuestra responsabilidad, hemos atendido esta situación.

Carlos murió denunciando la debacle que está ocurriendo con el desmantelamiento de los distritos. Cuando padres, estudiantes, personal docente, no docente y comunidad escolar en general acudan a buscar ayuda, servicios educativos, asesoría técnica, entre otros, no habrá un lugar para atender los mismos. ¿Cuántas millas entre las escuelas, regiones y nivel central tendrán que viajar para conseguir los servicios que antes se ofrecían en las oficinas del superintendente? ¿Cuántas oficinas visitarán para poder exponer y solucionar las situaciones asignadas a los distritos? ¿Cuántos funcionarios tendrán que contactar y entrevistarse para buscar soluciones a algún problema docente sin tener acceso a lo que por derecho tienen, entre miles de realidades, que se atendían en los distritos escolares…

¿Pero cuál es la realidad?

Esta es una historia repetida, porque el puertorriqueño no observa; por eso cometemos el mismo error una y otra vez. Por eso confiamos en la gente, aún cuando ya nos han fallado. Porque somos así; el puertorriqueño es bueno, esencialmente bueno…

Voy a hablar sobre mi historia como superintendente…Desde el año 1997, se me reasignó el trabajo de tres distritos complejos en un megadistrito de 49 escuelas…—a nivel isla, el 95% de los distritos quedó compuesto por 12 escuelas promedio—, sin personal mínimo necesario para poder funcionar. Mi equipo de trabajo sólo contaba con un supervisor de materia, sin secretaria, sin personal administrativo, sin recursos, sin presupuesto, sin prerrogativas que disfrutaban las recién creadas escuelas de la comunidad. Se nos eliminaron funciones, las cuales adjudicaron a los directores y a las regiones educativas…Sólo podíamos intervenir en los aspectos relacionados a la docencia únicamente cuando el director y los maestros de las escuelas así lo solicitaran. Debíamos realizar estas tareas, las cuales son el eje de todo el sistema educativo.

Amo mi trabajo, me fascina el área de la docencia… ¿qué hice? Continuar trabajando, ofreciendo los servicios a la mega-comunidad escolar creada. De limones, hice ricas limonadas; con muchos sinsabores y haciendo malabares, busqué alternativas para suplir las necesidades, y contribuir para que nuestra decadente educación, se mantuviera a flote. Establecí consorcios con universidades y agencias. Creé enlaces con el mismo personal de las escuelas y otros inventos que hasta ahora han funcionado… Diseñamos un Portal Electrónico pagado de mi bolsillo, con el propósito de poder ofrecer aquellos servicios que el Departamento de Educación no proveía a la comunidad escolar. Este Portal sirvió, no sólo a San Juan 2, sino que ofreció a todo Puerto Rico, herramientas y soporte profesional.

Nuestra labor, por la cual recibimos un sueldo más bajo que el del director y el de muchos maestros; ha sido menoscabada, en muchos casos, por algunos funcionarios, quienes, utilizando la Ley 149 como escudo, piensan que ésta les da la autoridad para faltar el respeto y humillar a los superintendentes. Limitaciones en áreas tales como: recursos humanos, físicos, fiscales y procesos de compras, entre otros, han sido la orden del día en nuestra labor como superintendentes. Confiamos en promesas tan cercanas como en mayo, de que se reforzarían los distritos para poder cumplir con la sagrada responsabilidad docente, que se nombrarían las plazas necesarias, se aumentaría la comunicación con los superintendentes de escuelas, se ampliarían los recursos de apoyo tecnológicos, etc. etc. Sin embargo, hoy nos encontramos ante otra realidad…

Como ven el problema es muchísimo más grave… no traten de trivializarlo. El puertorriqueño es bueno, es confiado, pero también es muy inteligente.

Ahora, en vías de una nueva reestructuración…que nadie sabe; sólo los que la están fraguando, están desmantelando los distritos.

Esa es nuestra realidad…Por esa verdad, murió frente a Fortaleza nuestro compañero Carlos Colón…aquel que le dio su voto y confianza a los que le dieron la espalda y obtuvo silencios cuando él, como todo un profesional de la educación, tocó puertas, llamó, preguntó y alertó sobre la transgresión que se está cometiendo…Aquel que no le costó más remedio que organizar una vigilia frente a la Fortaleza para que el Gobernador, y a su vez, el pueblo supiera lo que realmente está ocurriendo... Sólo le pido a Dios que el dolor y esta muerte no nos sean indiferentes.

…Esa es nuestra verdad. Esa es nuestra realidad…

A la familia y compañeros de Carlos Colón, mis condolencias en este momento de dolor. Su pasión, defensa y amor por la educación siempre vivirá en nuestros corazones y será la antorcha que guíe nuestros pasos para rescatar la excelencia educativa de nuestro Puerto Rico.

Respetuosamente,



María T. Toste Arana

Superintendente de Escuelas

a cargo de la Escuela Especializada
en Producción en Radio y Televisión
Dr. Juan José Osuna
Distrito